En la Escuela Superior de Música José Ángel Lamas, José Antonio Abreu obtiene los títulos de profesor ejecutante y maestro compositor, en 1964. Más tarde realiza estudios de dirección orquestal con el maestro Gonzalo Castellanos Yumar, y se convierte en director invitado de las principales orquestas venezolanas. A fin de poder materializar su proyecto de vida, El Sistema, Abreu forjó primero una importante trayectoria como planificador y economista, gracias al título de Economista que obtuvo en la Universidad Católica Andrés Bello, de Caracas.
Sus logros académicos le permitieron distinguirse como profesor universitario, planificador y asesor económico, desempeñándose como director de Planificación de Cordiplan, asesor del Consejo de Economía Nacional, presidente del Consejo Nacional de la Cultura, ministro de Estado para la Cultura y diputado al Congreso Nacional de la República. En 1975 funda la Orquesta Juvenil de Venezuela, convertida hoy día en la reconocida Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar, ahora Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela, orquesta “cúspide” del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, una enorme red sembrada por todo el territorio venezolano, en cuyo seno han sido formadas varias generaciones de músicos venezolanos.
Entre 1960 y 1980, Abreu concilió tiempos entre la gerencia, la docencia y la organización de la naciente empresa cultural que es El Sistema, para la creación musical, a la vez de cumplir con una nutrida agenda artística que le permitió alzar su batuta frente a la Orquesta Sinfónica Venezuela, como director invitado y, posteriormente, frente a la Sinfónica Juvenil de Venezuela y la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar.
Con el título de maestro compositor, otorgado por la Escuela Superior de Música José Ángel Lamas (1964), y la influencia estilística de compositores como Vicente Emilio Sojo, Evencio Castellanos y Moisés Moleiro, Abreu escribió algunas obras musicales, entre las cuales se cuentan “La cantata sinfónica Veni Mulier de Samaria” (Premio Nacional de Composición, 1966), “Oratorio sobre textos del Apocalipsis”, “Tríptico para once instrumentos” y “Quinteto de Vientos”.
Influenciado por algunos grandes directores europeos de la época, y por el venezolano Gonzalo Castellanos Yumar, Abreu asumió el reto de la dirección orquestal con su estilo riguroso, exigente y, sobre todo, siempre buscando las profundidades, sutilezas y sentido de las obras que dirigía. En esta faceta ha sido también un maestro, con lo cual ha dejado su impronta en la identidad musical y en el singular sonido que posee la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela, así como en el resto de las orquestas de El Sistema dirigidas por él.
Abreu ha sido tutor y el maestro más influyente en el estilo y el aprendizaje de Gustavo Dudamel, Diego Matheuz, Christian Vásquez, Dietrich Paredes, así como de otros jóvenes directores que actualmente están dando sus primeros pasos en la dirección orquestal. Frank Di Polo, fundador y primer concertino de la Orquesta Nacional Juvenil de Venezuela, rememora la huella de Abreu como director de orquesta:
“Al inicio tuvimos muchos directores y cuando íbamos de gira, teníamos seminarios con algunas batutas internacionales. Pero verdaderamente el director más innovador de todos, el que siempre hizo sonar la orquesta diferente, era y es José Antonio Abreu. La manera como él dirigía, los tempos que tomaba, los fraseos, eran retos constantes, muy difíciles de superar, musicalmente hablando”.